lunes, 31 de octubre de 2011





EL VOLCÁN HERREÑO EN UN SELLO
Un sello de correos, con una imagen de satélite de la isla de El Hierro, en la que se aprecia la erupción volcánica submarina al sur de La Restinga, se suma a la difusión que se viene haciendo de este proceso geológico. Con esta iniciativa sin afán de lucro, se pretende resaltar los valores naturales de la isla del Meridiano, que está catalogada como Reserva Mundial de la Biosfera, y contribuir a su divulgación, a partir de un efecto postal. Es de destacar la colaboración encontrada en las personas responsables de las oficinas de Correos de Frontera y La Restinga, que han prestado su desinteresado apoyo para el desarrollo de esta iniciativa.
La posibilidad existente de personalizar sellos de correo, con diferentes motivos, ha sido utilizada para recordar la primera de las erupciones volcánicas del siglo XXI en Canarias y también la primera submarina de la que se tiene constancia de su seguimiento en tiempos históricos en el Archipiélago. Como es conocido, existe referencia documental de numerosas erupciones subaéreas, unas trece en total, si atendemos a los datos que nos aportan las últimas dataciones realizadas, para la actividad volcánica habida en los últimos cinco siglos en las islas de Lanzarote, Tenerife y La Palma.
Ya son varias las veces en que los volcanes canarios, han aparecido representados en algún efecto postal. Así, la imagen del Teide o Las Cañadas, se ha utilizado en distintas ocasiones en otras tantas emisiones de sellos españoles, al igual que el Teneguía, el que hasta la fecha era el más reciente de los volcanes canarios y que en estos días celebra su 40 aniversario.
Pero además, la cumbre más alta de la Macaronesia, el Teide, ha sido representado incluso en sellos de correos australianos, como parte de una serie postal que dicho estado dedicó a la llamada The First Fleet, “La Primera Flota” que pasó por el archipiélago en el año 1787, rumbo hacia Australia, en lo que significó el inicio de la colonización de dicho territorio por el imperio británico.

viernes, 7 de octubre de 2011








Centenario de la Fiesta del Árbol en Teror
El 26 de febrero de 1911, domingo de Carnaval, un nutrido grupo de vecinos de la localidad se reunían en La Alameda, para después de los pertinentes discursos del alcalde, Manuel Acosta, y el periodista González Díaz, desde allí marchar en cívica comitiva encabezada por los niños y niñas de las escuelas, hasta la salida de la carretera hacia Arucas. Una vez en el lugar, se bendijeron los árboles y tras unos cánticos infantiles preparados al efecto, los escolares procedieron a la plantación. La paciente y continuada labor propagandista del periodista y escritor, Francisco González Díaz, había conseguido movilizar al vecindario, creando un clima de favorable acción ambientalista. De aquella jornada festiva quedaron recogidas sendas fotografías de los participantes: una de ellas posando en las escaleras del Palacio Episcopal, y la otra de la comitiva en la zona de la plantación. Precisamente esta última imagen se reproduciría en varias publicaciones, tanto de Canarias como de fuera de las islas, apareciendo incluso en el madrileño periódico La Noche, dirigido por Luis Morote.
Desde la anterior centuria, la denominada como Fiesta del Árbol, antecedente del actual Día del Árbol, se había ido convirtiendo en jornada de participación ciudadana, que buscaba la concienciación entre la población sobre las ventajas del arbolado. En concreto en Canarias, la primera Fiesta del Árbol se celebró un 29 de abril de 1901 en Las Palmas de Gran Canaria, y si bien se convocó en algunas otras localidades del Archipiélago, tendría escaso arraigo. De nuevo, gracias al empeño de González Díaz y un animoso grupo de seguidores, el año 1910 se volvió a convocar dicha jornada en la capital grancanaria, siendo Teror la siguiente localidad en decidirse a celebrarla.
Una exitosa convocatoria.
Los preparativos no estuvieron exentos de algunos incidentes, pues las crónicas periodísticas de la época recogen cómo el carro que transportaba desde la capital los árboles que debían ser plantados, se señala que acacias traídas desde Granada, sufrió un incendio, quemándose un buen número de ejemplares. Pese a todo, la convocatoria seguiría adelante, pues de hecho previamente González Díaz, había pronunciado un discurso en el Casino de la villa cumpliendo la invitación hecha por la Unión Patriótica,. A su vez, se procedió a recaudar fondos, organizando lo que en aquella época se llamaba un bazar.
La jornada festiva resultó un éxito, si bien faltaron árboles que plantar, pero los niños recibieron juguetes y dulces por su participación, mientras que los mayores cerraron la jornada con un banquete en el Hotel del Pino. Al siguiente día, un grupo de vecinos reunidos en el Casino local, aprobaron designar la vía donde se había efectuado la plantación, Paseo de González Díaz, realizándose una suscripción popular para adquirir una placa de mármol en la que grabar su nombre. En 1912, coincidiendo también con los Carnavales, Teror volvería a tener su segunda Fiesta del Árbol, con un marcado carácter de homenaje al llamado “Apóstol del Árbol”, repitiéndose la convocatoria algunos años más.
El Grupo Filatélico y de Estudios de la Naturaleza ‘Cantarela’, solicitó de Correos un par de sellos que conmemoran esta fecha, un claro precedente de los actuales movimientos ecologistas, y que da testimonio de una sensibilidad ambientalista que no se muestra en la actualidad, pues frente a la constante acción repobladora de aquellos años, en estos días se vienen talando numerosos árboles en Teror y sus alrededores.
El primero de los dos Tu sello muestra un retrato del periodista y escritor, Don Francisco González Díaz, con un fondo que muestra el paisaje de Teror a comienzos de siglo.
El otro Tu sello reproduce la fotografía que se tomó de los participantes en aquella primera Fiesta del Árbol, posando para la ocasión en la escalinata del entonces Palacio Episcopal, en La Alameda.
De ambas imágenes se realizaron además sendas tarjetas, que sumadas a los sobres conmemorativos, han intentado dar a conocer y resaltar la importante labor desarrollada por González Díaz y el entusiasta grupo de seguidores que consiguieron transformar la imagen de Teror en las primeras décadas del pasado siglo.