domingo, 1 de diciembre de 2013


MATASELLO DE LAS XXII JORNADAS MICOLÓGICAS DE GRAN CANARIA .
Durante la tarde del viernes 22 de noviembre tuvo lugar en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, la imprimación del matasello conmemorativo especial concedido por Correos para las XXII Jornadas Micológicas de Gran Canaria.
Para la ocasión Correos dispuso de la habitual Oficina temporal, bien surtida de material filatélico, a cuyo cargo estuvo doña Pepa Viera Melián, Jefa de Equipo del turno de tarde de la Oficina Principal de Las Palmas de Gran Canaria y que realizó un excelente trabajo, atendiendo a todas las personas que se acercaron al Museo Elder. Como en anteriores ocasiones, también se contó con la presencia de don Juan Manuel Rodríguez López, Coordinador de los Servicios Comerciales de Correos en Canarias, que ha facilitado todos los trámites para que esta nueva iniciativa culminará con éxito.

El matasello conmemorativo, diseñado por Carlos Tavío, es el número 515 del Catálogo canario y presenta un motivo alusivo a estas Jornadas, para las que también se ha dispuesto de un Tu sello que reproduce el cartel anunciador de las mismas. Es de resaltar la excelente colaboración encontrada en todo el personal del Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, que desde el primer momento ha mostrado su total disposición para que todas estas actividades organizadas por la Sociedad Micológica de Gran Canaria llegaran a feliz término. 







sábado, 9 de noviembre de 2013

En el número 1.223 de El Eco Filatélico y Numismático, del presente mes de noviembre, se da cuenta de las XXII Jornadas Micológicas de Gran Canaria, que contarán con un matasello conmemorativo especial y un Tu sello dedicados a las mismas. 


El periódico Canarias 7 se hizo eco de la figura del geólogo Telesforo Bravo Expósito, reflejando el homenaje que le ha dedicado el Grupo Filatélico y de Estudios de la Naturaleza de Gran Canaria Cantarela, a través de un Tu sello. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Se acercan las XXII Jornadas Micológicas de Gran Canaria

Tu sello con el cartel de las XXII Jornadas Mícológicas de Gran Canaria, a celebrar del 19 al 23 de noviembre en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria.


Matasello conmemorativo especial dedicado a las XXII Jornadas Micológicas de Gran Canaria, que se podrá obtener el día 22 de noviembre, de 16  a 20 horas, en la Oficina Temporal de Correos que se ubicará en la entrada del Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria (Parque Santa Catalina).
Un sello de correos dedicado a Telesforo Bravo Expósito

Como parte de los actos de homenaje al geólogo Telesforo Bravo Expósito (Puerto de la Cruz, 1913-2002), en el año del centenario de su nacimiento, se solicitó a Correos un sello dedicado a dicho científico canario. En concreto el efecto postal personalizado recoge un retrato del homenajeado, con su inseparable pipa y cámara fotográfica, teniendo como fondo la imagen de la llamada Quesera de Bravo, en el norte de Lanzarote. Este singular yacimiento arqueológico, dentro del malpaís de La Corona, fue localizado por Mariano López Socas y Telesforo Bravo el 17 de febrero de 1960, y constituye una de las manifestaciones más singulares de la cultura de los antiguos habitantes de Lanzarote, los majos.
Como científico, Bravo desarrolló una importante labor investigadora, que le llevó a conocer con detalle la geografía de las islas, además de realizar importantes hallazgos paleontológicos y arqueológicos, como es este caso. Precisamente a él se debe, no solo el hallazgo, sino la primera descripción detallada e interpretación de tan original yacimiento arqueológico, con sendos artículos publicados en el Anuario del Instituto de Estudios Canarios, y en la Revista de Historia Canaria, del año 1960[1].   De esta forma, el nombre de Telesforo Bravo forma parte de la toponimia canaria, pues sirve para designar este espacio del municipio de Haría, próximo al Jameo del Agua, y en la isla de Tenerife, el sendero que lleva a la cumbre del Teide.
El desarrollo de esta iniciativa ha contado con la colaboración de su nieto, Jaime Coello Bravo, que ha facilitado el material fotográfico del amplísimo archivo recopilado por Telesforo a lo largo de su vida; del diseñador Gustavo Méndez, autor del Tu sello y de la tarjeta máxima,  así como de los servicios de Correos en Lanzarote, a propuesta del Grupo Filatélico y de Estudios de la Naturaleza de Gran Canaria Cantarela, que se ha querido sumar a las diversas actividades programadas en este aniversario.

Las “queseras”, elemento singular de la arqueología lanzaroteña.

En la pormenorizada descripción que Bravo realiza de este monumento arqueológico y del espacio que le rodea, relaciona este enclave con otro similar existente en Zonzamas. En ambos casos, se trata de una serie de canales labrados en la roca basáltica, que recuerdan vagamente a un utensilio para hacer queso, de ahí su nombre, aunque no tengan nada que ver con dicha utilidad. De hecho, aún hoy se desconoce su función práctica, relacionándose con un posible molino colectivo, atendiendo a otra similar ya desaparecida, que se descubrió en San Bartolomé; a un espacio para recoger agua o abriendo la siempre ambigua interpretación, podría tratarse de un espacio relacionado con el  mundo cultual. Don Telesforo supo valorar  este enclave arqueológico, y ya en la primera descripción realizada, destacó “la importancia de proteger este lugar en un radio que abarque todas las construcciones que parecen aborígenes y hacer un reconocimiento de todas ellas”. Sin embargo, ello no ha significado la efectiva protección de dicho espacio, que ha sufrido diversas alteraciones a lo largo de los años.





[1] BRAVO, Telesforo. “La nueva "quesera" del Jameo del Agua en la isla de Lanzarote”, Revista de Historia Canaria, nº 129-130, Univ. La Laguna, pp. 94-98; Sobre una nueva ‘quesera”. Estudios Canarios. Anuario del I.E.C., 1960, pp. 17-18.

lunes, 3 de junio de 2013


CIEN AÑOS QUE SE HAN PASADO VOLANDO


Tarjeta con la imagen del Bleriot XI de Léonce Garnier, despegando en los llanos de Guanarteme,
Gran Canaria.

Como parte de los actos de celebración del centenario de la aviación en Gran Canaria, Correos ha emitido un sello conmemorativo. El 30 de abril de 1913, un improvisado campo de vuelo en Guanarteme, que en aquellos años formaba parte del municipio de San Lorenzo, sirvió para que despegara por primera vez en Canarias un avión modelo Blériot XI, pilotado por el francés Léonce Garnier. El rudimentario aparato había llegado a la isla desmontado en un barco y su vuelo se organizó como un número más de las fiestas de San Pedro Mártir. Entre los días 30 de abril, 1 y 4 de mayo, siempre entre una  gran expectación, Garnier completó varios vuelos de exhibición con diferentes pasajeros, e incluso se acercó hasta la vecina ciudad de Arucas, que de esta forma se convirtió en el segundo municipio canario en pasar a la historia de la aviación.
En cuanto a los pormenores relativos a la consecución de este efecto postal, como suele ser habitual,  no resultó fácil, pues Correos rechazó en principio la argumentada solicitud planteada desde la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, organizadora del centenario. Dicha entidad  tuvo que poner todo su empeño y emplearse a fondo para conseguir este objetivo. El sello, de atractivo diseño, obra de Pep Carrió, reproduce el primitivo aeroplano en vuelo, sobre el mapa de las islas, con un valor facial de 52 céntimos y una tirada de 300.000 ejemplares. Al afecto, Correos dispuso el día de su presentación, el 7 de mayo, de sendos matasellos de primer día en ambas capitales canarias.

Un comienzo accidentado.
Tarjeta que muestra el estado en que quedó el avión de Garnier, tras su accidentado aterrizaje en Tenerife.
Estos inicios de la aviación en las islas, no estuvieron exentos de algunos incidentes, que afortunadamente no pasaron a mayores. Así, el mecánico que acompañaba al piloto galo, Agustín Mañero, se hirió una mano con la hélice del aparato. Por otra parte, tras completar su estancia en Gran Canaria, el avión se embarcó el día 8 hacia Tenerife. Allí estaba previsto que también realizara varios vuelos de exhibición con motivo de las fiestas de mayo. El día 10, tras un corto vuelo de apenas siete minutos, habiendo despegado en la zona inmediata a la Montaña de Ofra, el Blériot XI sufrió serios desperfectos a la hora de aterrizar, al inclinarse bruscamente en una zanja y luego estrellarse, dado el mal estado de la improvisada pista. Ello le impediría continuar el programa previsto, y tampoco pudo realizar el proyectado raid entre las dos islas centrales del Archipiélago. En definitiva, aunque el aventurero de los cielos Garnier, colocó a las islas en la historia de la aeronáutica, su experiencia en Canarias, accidente incluido, le resultó ruinosa, pues no obtuvo ni de lejos las ganancias que pretendía conseguir con este espectáculo. En concreto, en Gran Canaria, los periódicos de la época expresaban su queja acerca de la insuficiente atención que las autoridades habían dado al trascendental evento, o al mal estado del campo de aviación. Pero además, los organizadores obviaron que las lomas cercanas al improvisado aeródromo de Guanarteme, constituían excelentes atalayas para los noveleros, de tal forma que se escabulleron de pagar la entrada para ver el espectáculo.

Este fue el inicio de la aviación en Canarias, si bien hasta 1919 no llegaría el primer avión por sus propios medios al Archipiélago. Cien años después, la vida y la economía isleña no se entenderían sin este medio de transporte, que permite comunicarnos con el exterior, entre las propias islas, y es el principal soporte de nuestra principal actividad económica: el turismo.

Sobre y matasello primer día de Santa Cruz de Tenerife.

Sobre con el sello y matasello de primer día de Las Palmas de Gran Canaria.